Antes de la primera proyección.
Antes de que las luces se apaguen.
Antes de que una película encuentre a sus espectadores.
Las historias ya han comenzado.
La Residencia Documental del 12° Festival Internacional Cine en las Montañas ha iniciado su recorrido, reuniendo a participantes provenientes de distintos territorios para compartir experiencias de creación, escucha, observación y encuentro con las comunidades y paisajes que dan vida a las montañas.
Durante los próximos días, la residencia se convertirá en un laboratorio vivo donde el cine dialogará con los caminos rurales, las memorias campesinas, las conversaciones cotidianas y las múltiples formas de habitar el territorio.
Más que un espacio de formación, este proceso busca acompañar la construcción de relatos que nacen desde la experiencia directa, el intercambio de saberes y el reconocimiento de las historias que habitan los lugares que recorremos.
Cada conversación, cada caminata y cada encuentro forma parte de un proceso que más adelante encontrará nuevas formas de expresarse dentro del Festival.
Voces de la residencia
“Lo que más me ha gustado es la participación de todos los integrantes de la residencia, además de estar en un pueblo hermoso, esto me hace muy feliz, es un festival muy acogedor y con un trato humano insuperable, que dignifica a los participantes… Todos son muy humanos, yo soy una persona de la tercera edad y me han acogido de una manera muy formal, desde los directores hasta los mismos participantes” Luz Marina, Bogotá.
“Vivo feliz con todo lo que está sucediendo, quiero replicar y llevar todos estos conocimientos a mi comunidad ya que vengo de un proceso comunitario. Todo el tiempo estoy tratando de absorber la información que más pueda, tengo muchas expectativas sobre la residencia, quiero sacar toda mi creatividad a flote, y le agradezco mucho a todo el equipo del festival por esta invitación” Adrián Ospina, Cali.
Mientras las montañas continúan compartiendo sus historias, las y los participantes de la residencia comienzan a descubrir las propias.
Porque antes de proyectar una historia es necesario escucharla.
Pero antes de escucharla, es necesario caminar junto a ella.
Comunicaciones – #Ficmontanas2026